Un ordenador en cada aula
Publicado por Departamento de TIC en 18th Diciembre 2007
Todos pensábamos que este tema ya estaba claro, que disponer de ordenadores como herramientas de aprendizaje era algo asumido como necesario y que todos estábamos de acuerdo en que dotar a los centros educativos de ordenadores y conectividad era un primer paso para integrar las Tecnologías de la Información y la Comunicación en las diferentes áreas del currículum. Estas acciones facilitarían un cambio metodológico y ayudarían a mejorar la calidad de la educación.

Cuál no será mi sorpresa cuando leo un artículo publicado en el ABCD, suplemento cultural del periódico ABC, por Andrés Ibañez, donde se vierten afirmaciones que son cuando menos contradictorias.
Este señor afirma literalmente:
Si les soy sincero, en mi opinión los ordenadores no deberían usarse en el aula nunca.
Resulta curiosa esta afirmación cuando desde todos los estamentos educativos se afirma todo lo contrario (véase XXII Semana Monográfica Santillana de la Educación. Las TIC en la educación: retos y posibilidades).
Da razones:
Primero. Porque los niños no necesitan «aprender» a usar un ordenador. Los niños ya saben usar un ordenador, incluso los que no lo han usado nunca. Por lo demás, para saber usar un ordenador no hay nada que «aprender». Basta con tener dedos en las manos, no tener Parkinson y poder mover el dedo índice de arriba abajo.
Se carga de un plumazo la formación de los profesores en TIC. Porque si los niños ya saben usar un ordenador (por ciencia infusa), los profesores tampoco necesitarían formarse en TIC. ¿Qué entendemos por saber usar un ordenador? ¿Consiste saber usar un ordenador en mover el dedo índice? ¿No sería mejor relacionarlo con el desarrollo de competencias digitales en el tratamiento de la información? (No creo que sea necesario aclarar que lo digital no tiene necesariamente relación con el dedo índice.)
Segundo. Porque los ordenadores no son «instrumentos de aprendizaje», por mucho que a algunos les guste pensar que lo son o que pueden serlo. El verdadero aprendizaje es el que se hace de forma oral y proviene de un maestro en una disciplina, sea la historia, el latín, la fisiología o las leyes, y los principales instrumentos de ayuda para este aprendizaje son los libros, siempre han sido los libros y siempre serán los libros. Los libros y las publicaciones periódicas de prestigio, claro está.
Tercero. Los ordenadores presentan el conocimiento, de forma fragmentaria y arbitraria, bajo la apariencia de trozos iluminados, frecuentemente acompañados de brillantes imágenes, por los que es posible transitar en cualquier dirección.
Curiosa contradicción. Primero dice que los ordenadores no son instrumentos de aprendizaje y después dice que “los ordenadores” presentan el conocimiento… Bueno, a ver si nos aclaramos, los ordenadores son máquinas (esto está claro), por lo tanto ni son “instrumentos de aprendizaje” ni “presentan conocimiento“. Son los profesores los que utilizando esta herramienta de forma adecuada, creando actividades diferentes a las que los alumnos pueden hacer con lápiz y papel, los que pueden facilitar o no el aprendizaje de los alumnos.
Por otra parte, no se puede ser tan categórico: “el verdadero aprendizaje…” Amigo, hay muchos tipos de aprendizajes y el que se realiza de forma oral o con libros es , hoy por hoy, sólo una modalidad más. En la historia de la humanidad se ha pasado del modelo de aprendizaje “oral” sin soporte escrito que realizaban en la era pre-industrial al modelo de aprendizaje “impreso” en la era Gutemberg. Con las nuevas tecnologías tenemos nuevos soportes y posibilidades de aprendizaje que no excluyen los anteriores. Además, conviene no confundir la transmisión o entrega de contenidos con el aprendizaje mismo y para ello no vendría mal hacer un pequeño repaso de teoría pedagógica, aunque sea en la Wikipedia, que no existe en soporte de papel y es editada de forma anónima (¿sin prestigio?). No se preocupe, si no está de acuerdo con lo allí expuesto, puede expresarlo tras pulsar la pestaña “discusión”. Puede además hacerse usuario y editar el artículo, aportando su contribución al conocimiento colectivo. Este procedimiento está relacionado con el modelo de aprendizaje “oral-secundario”, que recoge lo mejor de los modelos comentados y que tiene el apoyo de las actividades que los profesores pueden crear con el soporte de programas de ordenador como los wikis.

Ahora estamos en el año 2007 y vemos que si hay algo más moderno que una simple manzana, no es precisamente una pastilla, sino una manzana de cultivo ecológico. Es decir, que lo más moderno resulta ser una manzana más antigua.
Y concluye:
Sucede, pues, con el conocimiento como con los cultivos, y con los libros como con las manzanas.
En educación no nos podemos quedar en el pasado, en la manzana ecológica, porque nuestros alumnos (toda la sociedad) están inmersos en nuevos espacios que tienen como referente común la pantalla electrónica conectada a la información constantemente actualizada y el conocimiento compartido. Y esto es lo que ha venido a llamarse “sociedad del conocimiento”. Los libros estarían ya todos digitalizados y disponibles en la Red si no fuera por intereses comerciales que nada tienen que ver con ese conocimiento, término que por ser tan usado y tener referencia tan amplia habría que especificar. El canadiense George Siemens lo hace en “Knowing Knowledge“.
En cualquier caso, no podemos quedarnos en el pasado ante estudiantes que necesitan aprender a vivir y desenvolverse con esos nuevos medios en el siglo XXI, que necesitan prepararse para un empleo que tal vez no conozcamos todavía.

18th Diciembre 2007 a las 22:04
[...] José Cuerva, desde El camarote, rebate los argumentos- o más bien, ocurrencias- expuestos en el artículo por [...]
19th Diciembre 2007 a las 16:59
Leí este artículo en el autobús y casi me pongo a aplaudir. Una opinión tan valiente y poco popular como la de que los ordenadores no deberían estar en las aulas, es lo que la educación actual necesita para reflexionar un poco y dejarse de tanta absurda adoración por las pantallas. La diaria observación de los chavales, de cómo se expresan, de cómo escriben, de los recursos que tienen para discurrir, todo, nos lleva a pensar que se ha perdido un tiempo muy valioso colocándolos delante de unos aparatos “tontos” que en cualquier caso aprenderán a manejar mejor que nosotros, los que ahora rondamos los cuarenta, y se ha descuidado su formación lectora, su riqueza de vocabulario, de expresión, y con ello se ha anquilosado el desarrollo lógico de su pensamiento.
Trabajo en una biblioteca y he comprobado que el principal problema para utilizar INTERNET con competencia es, precisamente, la falta de cultura general, (sin entrar en lo mal que simplemente se teclea, por no tener habilidad mecanográfica, y ahí tiene toda la razón el artículo). La inmensa cantidad de información que proporciona en un segundo no es asimilada por quien no está acostumbrado a leer; se desorientan entre entradas inútiles, publicidad, anécdotas y cosas sustanciales. Están inmovilizados por unos padres que les resuelven las busquedas, les hacen los trabajos, van a la biblioteca a por lo que necesitan pero no se les ocurre decirles que lean, que lean algo de pé a pá, entero, comprendiéndolo. Que los hijos hagan los trabajos, aunque los primeros les salgan mal, o pobres; que redacten las tareas, aunque suponga un bajón en principio en las calificaciones. ¡Ay, ese temor tan absurdo al suspenso! Con tal de que no suspendan, no aprenden. Se quejan los padres de que les hacen leer La Celestina ¡en castellano antiguo! ¿Y qué problema tiene ese libro para que un muchachote de catorce o dieciséis añazos no lo entienda? Muchas palabras se “sacan” por el contexto; otras, por diccionarios, y si me apuran, en cualquier caso no es necesario entender el 100% del vocabulario para disfrutarlo y comprender la obra. He comprobado como los estudiantes se “bloquean” en cuanto no entienden algo; no pasan a lo siguiente, no discurren por el contexto, no se hacen una idea de conjunto. No saben leer bien y con provecho, ni con disfrute, pero para ello es necesario lo primero. Esto genera mucha frustración y si pensamos que los chavales utilizan el ordenador para buscar información estamos muy equivocados; lo harán en momentos muy puntuales, cuando necesitan entregar esos paupérrimos trbajos de “corta y pega”, pero la mayor parte del tiempo, y para lo que lo utilizan mayoritariamente en la biblioteca (inversión de dinero público mediante) es para chats disléxicos, porno, engaños comerciales varios y visionados de vídeos de bromas más o menos brutales.
Luego se extraña la gente de que haya violencia; una de las cosas qué más violencia y frustración genera en el ser humano (hay interesantísimos estudios psiquiátricos recientes en este campo) es la incapacidad de expresarse, de verbalizar lo que a uno le sucede; de poderlo “sacar fuera” de una manera racional, que haya pasado el filtro del cerebro. Desde luego no será la única fuente de agresividad, pero hay que tenerla muy en cuenta en toda terapia, en todo trato con adolescentes, en prisiones, en la educación del niño día a día, por pequeño que sea. La lectura es una de las fuentes, junto con la buena conversación y la escucha de quienes más saben, de ese vocabulario, de esas bases para la expresión acertada, liberadora, relajante incluso.
Hace poco un autor local y profesor de instituto decía en la prensa “…cada vez que les suelto la tríada de las lecturas obligatorias a mis alumnos sé que les estoy asestando un golpe más al sentido común, a la libertad de conciencia”; así nos luce el pelo si los profesores sienten esa incomodidad por hacer leer a sus alumnos. Claro que a la mayoría no les gustará hacerlo (ojalá les gustase), pero tampoco se les pregunta si les gustan las ecuaciones o la época del románico; son cosas que han de aprender; es su formación. Y parece que todos estamos claudicando ante las dificultades.
19th Diciembre 2007 a las 22:56
Estimado “mortimer”, es un falaz tópico bastante extendido relacionar el uso de las TIC con la “escasa formación lectora, riqueza de vocabulario y expresión o el pobre desarrollo lógico del pensamiento”. Es cierto que los estudiantes suelen conocer los medios digitales y la mayoría sólo los usan como medio de ocio, cuando no de forma inconveniente, y que pocos saben utilizarlos como instrumento de aprendizaje y conocimiento. ¿Se les enseña de forma adecuada para ello? ¿Se dispone de suficientes recursos y formación docente en los centros educativos para poder desarrollar las necesarias competencias digitales o tecnológicas?
“Las competencias digitales o tecnológicas son aquellas que hacen que los estudiantes demuestren pensamiento creativo, construyan conocimiento y desarrollen productos y procesos innovadores utilizando tecnología. Aquellas que hacen que utilicen medios y entornos digitales para comunicarse y trabajar de forma colaborativa para apoyar el aprendizaje individual y contribuir al aprendizaje de otros. Son aquellas competencias que permiten utilizar las herramientas digitales para obtener, evaluar y usar información. Las que hacen que usen habilidades de pensamiento crítico para planificar y conducir investigaciones, administrar proyectos, resolver problemas y tomar decisiones informadas con las herramientas y los recursos digitales apropiados. En fin, las competencias digitales son aquellas que hacen que los estudiantes entiendan los asuntos humanos, culturales, y sociales relacionados con la tecnología.” (Del blog de Boris Mir, “La Mirada Pedagógica”, entrada del 18-07-07)
Y para todo ello es necesario que los estudiantes aprendan a utilizar las herramientas necesarias, es decir, ordenadores o dispositivos conectados a Internet.
Como buenos profesionales de la enseñanza que somos, no podemos prescindir de herramientas tan potentes para recopilar información, recursos y crear y compartir contenidos, no debemos eludir la posibilidad de ofrecer a nuestros estudiantes estas nuevas vías de aprendizaje y comunicación.
La denominada Web 2.0 proporciona un nuevo entorno info-social de alcance global que fomenta el intercambio ágil de información y contenidos, la colaboración, la creatividad y la construcción colectiva del conocimiento. La información ya no está sólo en los libros y como docentes no podemos ignorar las posibilidades de recursos, actualización profesional y formación continua que nos ofrece la nueva Internet de lecto-escritura. Los docentes (y los bibliotecarios) deberíamos sentir la obligación de ser usuarios activos y miembros importantes de esta nueva sociedad del conocimiento, que es un entorno no extraño para nuestros estudiantes, pero en el que tienen que aprender a desenvolverse desarrollando las necesarias competencias digitales. Y para que los docentes podamos enseñarles, primero tenemos que aprender nosotros. ¿Cómo van a aprender los estudiantes a desenvolverse en él, a utilizar Internet como instrumento de aprendizaje y conocimiento, si los docentes nos negamos o no disponemos de los medios necesarios para ello?
20th Diciembre 2007 a las 11:18
Sr. Cabello, agradezco que me conteste tan por extenso.
Puede desprenderse de mi escrito que me cierro en banda a todo conocimiento informático, y no es así; necesito esos mínimos conocimientos al menos para dirigirme a este foro (luego no lo consideraré tan inútil) y en mi vida profesional he realizado voluntariamente varios cursos sobre INTERNET (búsquedas inteligentes, manejo de buscadores varios, aplicaciónes para los usuarios de bibliotecas…etc.) Si tuviese hijos, los ayudaría a manejarse (en lo que pudiera y hasta donde llego) y les haría conocer sus muchas posibilidades, pero, por ejemplo, no consideraría imprescindible un ordenador para ellos en el hogar. Tienen que leer, tiene que formarse antes en vocabulario y riqueza expresiva, en conocimientos. Hasta el momento y muy en especial a las edades en que realizan sus estudios, -formación básica y bachiller- encuentran esa información mucho mejor, antes y más elaborada en los libros que en INTERNET. (En muchos libros, aprendiendo a menejar muchos libros y no sólo los de texto, claro). Otra cosa es el nivel universitario y adultos en general, que efectivamente recurrimos a la red para búsquedas ya mucho más específicas y con un bagaje cultural mayor al menos en lo que nos incumbe. Quiero decir que la red es demasiado amplia para alguien que se está formando, y no debe ser el pilar básico de su acceso al conocimiento, lo cual no quiere decir que se le impida usarla o no se le enseñe nada al respecto. Creo que en estas consideraciones básicas estamos de acuerdo, y de la misma manera que usted enseñaría a un chaval a manejar bibliografía, a mirar en los índices de los libros (algo que casi ninguno sabe o se le ocurre hacer), a encontrar algo en una biblioteca sin esperar que un adulto nos traiga el libro en la mano y ya abierto por la página que necesitamos, a manejar diccionarios y enciclopedias…) yo enseño a los jóvenes en mi trabajo el manejo de INTERNET.
Aparte de esto, sí, el uso, o mejor abuso, de las TIC empobrece su expresión y la llena de errores, faltas de ortografía, incoherencias y desgana expositiva. En eso no creo estar solo; hay muchísimos profesores de enseñanzas medias que respaldan esta constatación. Hay que hacer que redacten más y mejor.
Creo que de todas maneras nuestra diferencia fundamental la encuentro en una frase que usted expone: “…esta nueva sociedad del conocimiento”; aún a riesgo de entrar en una interminable diatriba entre apocalípticos e integrados, creo que la sociedad del conocimiento no es nueva, es la de siempre, la del saber. Ahora cuenta con una herramienta útil y sobre todo rapidísima que es INTERNET, pero sólo es eso, una herramienta. El saber es el mismo. Y ahí Ibañez sigue teniendo la razón, teorías parte de si el conocimiento es lineal, da saltos o es zizagueante, que no lo sé. Posiblemente sea muchas cosas: acumulativo, creativo, memorístico, imaginativo; sin descuidar ninguna de las capacidades del ser humano.
20th Diciembre 2007 a las 20:52
Estimado “mortimer”, son cada vez más los docentes en todo el mundo que están descubriendo en los nuevos servicios que Internet ofrece (especialmente blogs y wikis) una motivación añadida para que sus estudiantes lean, escriban y aprendan con mayor eficacia e interés. Sobre las ventajas que el soporte web puede ofrecer sobre el soporte papel, le invito a que lea la anterior entrada “10 años de web-log”.
Veo una contradicción decir “les ayudaría a manejarse y les haría conocer sus muchas posibilidades” y no considerar necesario que dispongan de un ordenador conectado. El aprendizaje en el uso eficaz y responsable de las nuevas tecnologías sólo se consigue con el propio uso. ¿Cómo van a conseguir desarrollar las correspondientes competencias digitales que se necesitan si no es mediante su ejercicio? Por supuesto, mejor que sea en actividades didácticas apropiadas. El desarrollo de competencias digitales no significa que se vaya a “descuidar ninguna de las capacidades del ser humano”. Más bien al contrario, creo firmemente que se potencian.
Con respecto a la “nueva sociedad del conocimiento”, lo que cambia es que ahora podemos disponer de potentes herramientas para compartir información actualizada de forma instantánea y constante en comunidades virtuales globales con intereses afines que intercambian experiencia, conocimiento y procesan, valoran y clasifican esa información en “folcsonomías” mediante etiquetas de contenido. No sé si el señor Ibáñez conocerá y utilizará la tecnología RSS y los “marcadores sociales”; recomiendo su uso, y el visionado de los vídeos que se proporcionan en este enlace:
http://ciberaulas.blogspot.com/2007/10/dos-vdeos-para-reflexionar-sobre.html
Un cordial saludo.
24th Diciembre 2007 a las 17:59
Sr. Cabello, una vez vistos los vídeos comento:
-En el primero de ellos se nos muestra lo absurdo de la antigua búsqueda de información, generalmente la bibliotecaria clásica; claro que hoy queda un tanto obsoleta, lo cual no quiere decir que no sirviese para formar estupendos profesionales en las más diversas materias hasta hace muy poco. Tampoco era tan agotadora ni laberíntica; a mí aún me ha dado estupendos resultados y cuando he estado viviendo en EEUU en 1999, en la biblioteca de la universidad de Michigan pude realizar estupendas, muy libres y continuadas lecturas con el simple hábito de combinar el ordenador con la búsqueda en estanterías. No entiendo el “hard to find” que aparece ahí; ni era tan hard ni se perdía nada. Ahora hay mucha pasividad y vagancia para buscar lo que se precisa, y me da la triste impresión de que muchos no encuentran lo que quieren. Tampoco ese pretencioso “together we create more information than the experts” es de recibo; ¿qué información que no sea creada por expertos nos interesa? A mi particularmente ninguna (cuando quiero aprender, SABER, lo que no quiere decir que no use la red para otras cosas o el mero entretenimiento). El resto es ese corta y pega, tomo de aquí y de allí, que han realizado otros, con la información de expertos o no -lo que sería aún peor- y que genera un volumen inusitado de información inútil en la red, una elefantiásica laguna en la que muchos zozobran.
-En el segundo, con la pedantería clásica de los estudiantes de antropología, sólo superada en ocasiones por los de pedagogía y psicología y sus redentores licenciados, se nos muestran varios carteles. El estudiante que dice “yo no creé los problemas” se siente como si hubiese inventado la pólvora; cualquier generación lo suscribiría, desde la de Pericles a la de Hawking. Todas se han encontrado con problemas que no han creado y han tenido que lidiar con ellos. Con una estética de videoclip sigue la cosa; otra dice que tan sólo un 26% vde los libros que ha leído son relevantes para su vida. ¿Y…? Eso puede ser varias cosas: una mala lectora, una persona que aún no ha sacado el jugo a lo leído -lo podrá hacer más adelante-, alguien que elige mal sus libros (se me ocurren selecciones en las que el 100% sería inútil), o alguien que tiene una idea muy utilitarista de la lectura, actitud empequeñecedora siempre y un tanto merzquina cuando de buenos libros se trata. Otro dice que ha comprado no sé cuántos libros de texto que no ha abierto -pobrecito, se me parte el corazón- y otra que se prepara para un trabajo que aún no existe, es decir, como le pasó a usted, seguramente, y como me pasó a mi y a mi padre.
Entre las dudas que abrigo sobre el uso de INTERNET, el ejemplo de lo que estudié quizá sea uno de los más prácticos. Repito que sobre el USO QUE SE HACE de INTERNET, no sobre que sea malo en sí, que por supuesto no lo es, ni nadie podrá decir que lo es. Una carrera tan visual como Historia del Arte la estudiamos sin acceso a esta tecnología, -año 85 y 86- buscando en libros las imágenes de las obras de arte: arquitectura, pintura..etc. (algo bastante laborioso y que llevaba mucho tiempo) y leyendo bastante sobre ellas. Ahora han pasado los años suficientes para que los estudiantes que la realizan estén bastante familiarizados con esta red, para que su documentación sea mucho más completa, encuentren antes las fotografías de las obras en la red y las tengan reunidas junto a sus apuntes y otras fuentes. Así se puede enfrentar uno a las asignaturas con una documentación maravillosa, muy completa, moderna, no los tristes dibujillos que hacíamos sobre las diapositivas que veíamos en clase. Vale. Pero hay que juzgar los sistemas por sus resultados: ¿están mejor formados ahora, saben más sobre arte? La respuesta es no. Salvo algunas lumbreras que se dan en todas las promociones -conozco dos de estas lumbreras en concreto- el nivel es más bajo. No me gusta reconocerlo, no me consuela, me alentaría que cada vez fueran a más, pero no es así. Cualquier profesor de universidad en cualquier disciplina le diría algo muy parecido. Estos recién licenciados deberían darme cien vueltas, y me encuentro con que no es así, lamentablemente. La red no tendrá la culpa, o no sólo, pero hay una enorme desidia lectora, todavía ése sigue siendo el quid de la cuestión. Si aún en una carrera tan visual nos limitamos a la imagen, nos obnubilaremos y disfrutaremos con ellas, pero no sabremos decir nada sobre ellas, comunicar algo de ellas, hacerlas conocimiento. EL conocimiento es verbal, es palabra. Y ese se encuentra en los libros que tratan de arte, que el estudiante podrá leer en formato libro (en lo que está la mayoría) o en pantalla (no todos se han vertido), eso ya da igual, el caso es que los lean, pero no lo hacen. Y tienen muy escasa curiosidad por todo lo que no entre en el “plan”, cuando se supone que uno elige una carrera por ideosincrasia y gusto personal.
No le canso más; le incluyo dos enlaces a gentes que en muy diferentes “cuerdas” e ideologías vienen a concluir algo bastante similar a lo que aquí expongo. Un saludo.
http://carmendomingo.blogia.com/2004/051702-la-incultura.php
http://www.nortecastilla.es/20071222/cultura/universidad-estan-llegando-estudiantes-20071222.html
24th Diciembre 2007 a las 19:31
Estimado “mortimer”, gracias por sus extensas respuestas.
Creo que coincidimos en que el uso que se hace de Internet no es el más adecuado. Es más, diría que es muy limitado, por no decir casi inapreciable (aunque haya brillantes excepciones), el uso que se está haciendo de Internet como instrumento de aprendizaje y conocimiento en los centros educativos de la esfera hispana. Por esa misma razón, no creo que podamos culpar a las nuevas tecnologías de la desidia lectora de una gran parte de nuestros estudiantes, ni siquiera por su mal uso, pues en los centros educativos siguen aprendiendo en soporte papel con los tradicionales libros de texto. Por otra parte, los países con mejores resultados en destreza lectora según el reciente Informe PISA nos llevan una considerable ventaja en cuanto a integración curricular TIC, pues en esos países se utilizan las nuevas tecnologías como herramienta de aprendizaje de forma habitual.
Si las personas que aprenden sobre cualquier área de conocimiento lo hacen en colaboración abierta, usando la información que Internet proporciona y compartiendo lo que van descubriendo con una actualización continua e inmediata (no faltan herramientas para ello, otra cosa es que se desconozcan), ese colectivo acabará siendo experto en su área, no lo dude. Cuanto antes asumamos que el tratamiento de la información ha cambiado con las nuevas tecnologías, mejor. Y esto tiene importantes consecuencias pedagógicas.
Permítame también recomendar dos lecturas:
- Una entrevista a Alvin Toffler
- El libro “Knowing Knowledge”, de George Siemens, enlazado más arriba en el texto de la entrada que estamos comentando.
¡Feliz Navidad!
25th Diciembre 2007 a las 22:19
Creo que estamos de acuerdo en lo fundamental. He leído también esos informes sobre la calidad de la enseñanza y algunas cosas sobre el sistema de Finlandia, que como muy bien dice parece que ha sabido integrar acertadamente las nuevas tecnologías. Aquí o no hemos sabido, o estamos aún en ello de una manera más errática, o partimos de peor base, o el nivel va bajando por momentos de forma preocupante y desde luego no todo se puede achacar a las tecnologías, que deberían ayudarnos. También fíjese en el nivel que tienen allí los profesores, que si aquí se empezase a exigir tanto… quedarían pocos. (Aunque ya es salirnos del tema, hace unos años los sindicatos propiciaron que aprobasen la oposición de enseñanzas medias bastantes interinos que llevando ¡varios años! impartiendo la asignatura, no llegaron ni a un tres en los exámenes y pasaron por delante de gente con un nueve, que se presentaba por libre -el caso de un primo mío, por ejemplo, que hoy está de docente en la universidad. España es a veces así de cutre. A lo mejor los que entraron así de estupendamente son los que hoy más se llenan la boca hablando de la calidad de la enseñanza… y hay que saber verse la viga en el ojo).
Por lo demás me parece bastante adecuado lo que dice. Es difícil que tengamos una visión similar del mundo cuando usted está encantado con las TIC e inmerso en la implantación de nuevas tecnologías y yo vengo del mundo del libro y creo que no he salido de él -aunque ayude en lo que puedo también en utilizar esos medios-. Creo que sin los conocimientos que en ese mundo he adquirido no se podría llevar bien una biblioteca, aunque en algún caso puntual haya que pedir ayuda para alguna tarea informática (sí, reconozco mis carencias y me gustaría tener mayor soltura, estoy en ello). No se puede ofrecer la imagen, a las personas que vienen preguntando por libros de lo más variado, estudiantes o mayores, de que no estamos familiarizados con esos libros, poner cara de que no sabemos de qué nos están hablando y que vean que continuamente recurrimos a Google para rellenar nuestras lagunas y dar alguna respuesta. Eso, desgraciadamente, lo he visto mucho cuando atienden recién licenciados (no siempre, claro, ha pasado por allí gente muy válida) y a mí, perdóneme la inmodestia, me pasa rara vez. En parte es experiencia, claro, pero también formación libresca, que según pasa el tiempo, me parece lo mejor que podría haber recibido y cultivado en mi.
Un saludo, y feliz Navidad (lo que queda) y un estupendo 2008.
24th Abril 2009 a las 9:34
Descubro este interesantísimo intercambio de opiniones un poco tarde (los interlocutores escriben a finales de 2007, y yo leo en abril de 2009). Sin embargo, no me resisto a felicitarles por su excelente coloquio. Ambos han aportado argumentos de peso, y lo han hecho de forma razonable y correcta.
Desde mi experiencia como profesor universitario, sin embargo, debo dar la razón a Mortimer. Las TIC son necesarias -sin ellas no podría haber accedido a su conversación- y son útiles… siempre y cuando sean utilizadas desde un marco de sentido. Ese marco de sentido lo ofrece la formación cultural, y esa formación cultural precisa de la experiencia, de los libros y del contacto vivo con el profesor. Las TIC no generan, por sí solas, cultura (y en esto estamos, sin duda, de acuerdo): son herramientas (como lo es la consulta de un repertorio bibliográfico). Su uso adecuado requiere de la familiaridad con el texto y con las formas de intelección de la escritura (y esa familiaridad, como bien saben los psicólogos, se adquiere en el ejercicio continuado de comprensión de la narración -sea ésta del tipo que sea- y no por medio de búsquedas fragmentarias o inconexas: es el primero, y no las segundas, el que más contribuye al desarrollo de las redes sinápticas del hemisferio izquierdo).
Dicho esto, si las TIC sirven para poner en contacto a los estudiantes con los textos, fantástico. Pero creo que no es ésa la idea de los pedagogos volcados en el mundo de las TIC. Y aquí me parece que la crítica de Andrés Ibáñez en ABCD resulta certera. Ese hincapié en las TIC -que parece un signo de modernidad- puede convertirse en algo muy conservador. La prueba es que muchos de los actuales estudiantes universitarios, perfectamente familiarizados con las TIC, carecen de criterios culturales básicos a la hora de enfrentarse con la realidad. Otra cosa es que la utilización de las TIC en los tramos iniciales de la enseñanza haya sido, hasta ahora, pobre. Pero, entonces, compete a sus defensores diseñar vías nuevas y realmente “progresistas” para la utilización de las nuevas tecnologías. ¡Gracias de nuevo! Un cordial saludo de Pedro Jesús Teruel.